Historia
Topónimo
Son varias las teorías que intentan dar explicación al nombre de este municipio. Se ha mantenido tradicionalmente que la Ab Rubras romana coincidía con el emplazamiento de la Cabezas Rubias actual. La mayoría de los especialistas cuestionan este hecho situando esta mansión más al Sur. Conocidos medievalistas exponen que la población se llamó en época medieval La Puebla de la Cabeza de Andévalo. Madoz incluso nos habla de la existencia en Cabezas Rubias de una antigua Venta Rubia que le dio el nombre al municipio. Para nosotros, el nombre de Cabezas Rubias procede, por una parte, de La Cabeza de Andévalo y, por otra, del color rubio o rojizo de los montes que rodean la población.
Prehistoria e Historia
Los primeros vestigios que tenemos de la ocupación humana se remontan al período llamado Calcolítico. Entre el III y el II milenio ya había grupos de hombres desplazándose por este espacio, como se constata en el sepulcro megalítico del yacimiento de Los Pedernales.
Fátima Roldán en su libro “Niebla Musulmana” nos apunta que la Cabeza del Andévalo es muy posible que fuera un recinto rural de probable origen bereber situado en lo que se conoció como la Cora de Niebla. El terreno rubiato formaba parte de esa gran extensión que se llamó Reino de Niebla y que iba del Campo de Tejada al Guadiana. Una vez iniciada la Reconquista los cristianos fueron recuperando los espacios y expulsando a los árabes.
En 1253 Alfonso X concede alfoz o término a Sevilla, encontrándose en su interior el Andévalo, que era todo lo que se divisaba desde el cabezo de este nombre. Poco después en 1262 los cristianos en tiempos de Alfonso X conquistaron Niebla. De su antiguo reino se formó un poderoso concejo que ejerció sobre sus aldeas un importante control. Comienzan ahora dos procesos en el Campo de Andévalo, uno repoblador y otro de señorialización. Éste último se lleva a cabo entre 1266 y 1369.
Las primeras noticias documentales sobre Cabezas Rubias se remontan a principios del siglo XIV, cuando se nos dice que en “La Puebla de la Cabeza de Andévalo Juan García, partidor por el rey de los heredamientos vagados de Niebla, delimitó en 1309 una dehesa boyal para uso de los nuevos pobladores, respetando las tierras de pan llevar que ya habían roturado Julián Pérez y sus dos hermanos, pioneros en aquella tierra serrana y solitaria” (LADERO QUESADA, 1991). Además en este mismo año el rey confirmaba la Hermandad y comunidad de pastos en el Andévalo que Huelva y Niebla habían establecido.
En el primer cuarto del siglo XIV Niebla ha conseguido en su extenso término crear una serie de aldeas entre las que se encuentra Cabezas Rubias, las cuales sufrirán las consecuencias de los conflictos con Portugal, especialmente la guerra que se desarrolló entre 1336 y 1338.
En 1369 Cabezas Rubias cae dentro del señorío al recibir Juan Alfonso de Guzmán el municipio de Niebla como señorío con el rango de Condado. Esto conlleva la confirmación de todos los cargos y oficios del concejo rubiato y un fuerte control fiscal sobre sus vecinos. Casi un siglo después-1445- el Conde de Niebla recibe una nueva distinción convirtiéndose en Duque de Medina Sidonia.
En los inicios del siglo XV el Campo de Andévalo seguía siendo ámbito de colonización, pero la implantación de nuevas poblaciones o el fomento de las que existían eran difíciles. Al cambiar la tendencia demográfica los condes de Niebla impulsan el poblamiento. En 1423 el conde Don Enrique de Guzmán otorga carta puebla a Fuente Cubierta, que parecía haberse despoblado hacía algunos años (GONZALEZ JIMÉNEZ).
Durante el siglo XVI el Campo de Andévalo dedicaba buena parte de su espacio a la ganadería, especialmente al belloteo. Se desacotaba por San Lucas (18 de octubre) aprovechando los terrenos tanto las piaras de cerdos como los rebaños de vacas, ovejas y cabras. La cría de ganado de cerda la llevaban a cabo muchos vecinos como lo demuestran la celebración de mestas o reuniones de dueños y pastores dos veces al año. La caza era libre excepto en las zonas acotadas y en los tiempos de veda (LADERO, 1991).
En el padrón de 1534 se estima la población de todos los señoríos de los duques de Medina Sidonia en 9.686 vecinos, unas 50.000 personas. Niebla contaba con 403 vecinos (2.015 h.) mientras que Cabezas Rubias aparece con 54 vecinos (250 h.).
A finales del siglo XVI se va a levantar en Cabezas Rubias uno de los edificios más singulares de la población, la ermita de San Sebastián. En los primeros días de abril de 1597 está a punto de concluir su construcción en la parte oeste ( actual calle Santos). En ella se va a instalar una imagen de San Sebastián para que proteja a todos los rubiatos contra las epidemias y calamidades y se inician cultos como la procesión del Santo.
El siglo XVII es un período muy negativo habida cuenta de las numerosas epidemias y guerras. El principal azote será la Guerra de Restauración Portuguesa (1640-1668) que dejó un rastro de desolación y muerte en toda la frontera. Las partidas de portugueses hacían continuas entradas robando el ganado, quemando las cosechas y matando a los vecinos. En 1644 asaltaron Cabezas Rubias degollando a 35 hombres, teniendo que huir el resto de vecinos a la Sierra. También fueron calamitosos los alojamientos de las tropas españolas y las ayudas que el concejo y vecinos debieron de prestar.
A estos problemas se añadieron otros con los municipios vecinos, dada la indefinición en la que se encontraban los límites de los distintos términos y los abusos en los aprovechamientos. Se tienen refriegas continuas con los vecinos del El Cerro que entraban en los baldíos rubiatos aprovechando sus frutos. En el mismo sentido se entablan dos sonados pleitos: el de 1612 entre Calañas, Cabezas Rubias, Puebla de Guzmán, Alosno, Paymogo y Las Cruces contra el concejo de Niebla por el aprovechamiento de la Sierra del Rite y el de 1679 entre Cabezas Rubias y la villa de Niebla contra los concejos realengos de El Cerro y Sevilla por la propiedad de La Contienda y Encinas de Gibraleón.
Durante el siglo XVIII se asiste a otro de los grandes acontecimientos de la historia de Cabezas Rubias, la construcción de la nueva iglesia parroquial Nuestra Señora de la Consolación. Con anterioridad existía una pequeña iglesia de madera que debió nacer con la primera comunidad, pero que amenazaba ruina a finales del siglo XVII; dicha iglesia estaba compuesta por una nave con su capilla y seis altares para los aproximadamente 450 habitantes. Será a partir de principios del XVIII cuando se comiencen las obras financiándose con la cuarta parte del diezmo y rentas decimales.
A mediados del siglo seguimos viendo que Cabezas Rubias pertenece a la jurisdicción del Duque de Medina Sidonia que confirma los cargos y oficios del concejo. En un término de aproximadamente 5,5 kilómetros de ancho por 4,5 kilómetros de alto se encuentran más de 1.000 almas. Los vecinos en esta difícil tierra viven de la agricultura de cereales de secano y de la ganadería, principalmente, de cerdos, ovejas y cabras.
No obstante, el ininterrumpido crecimiento de la población provoca que la iglesia se quede pequeña, por lo que se debe iniciar en 1752 una reforma que ha llegado hasta nuestros días. En realidad se va a construir el actual crucero en la parte este de la iglesia; las obras se terminan en 1760 bajo la dirección de Pedro de Silva “padre”. En 1783 un nuevo incremento del vecindario-1.500 habitante- conlleva otra nueva ampliación de la iglesia bajo la dirección del maestro mayor del Arzobispado de Sevilla Antonio de Figueroa.
Un profundo sobresalto sufre Cabezas Rubias con la llegada de la Guerra de la Independencia. Los franceses ocupan el Andévalo con base en Niebla, siendo los alojamientos de las tropas españolas y los ataques de las francesas una constante. En 1810 los rubiatos se afanan en concluir las Casas de Ayuntamiento para lo que solicitan fondos al Duque de Medinasidonia, a lo que el Duque responde con nuevos impuestos. Dos años después-1812- se pierde una parte del patrimonio municipal al venderse en subasta el hospital.
En 1833 asistimos a la creación de las provincias españolas y la desaparición definitiva de los señoríos. Cabezas Rubias queda encuadrada dentro de la provincia de Huelva. Las diversas desamortizaciones también pasan factura. No obstante, la pobreza de sus establecimientos impidió que la iglesia y la ermita de San Sebastián perdieran sus alhajas en la requisa que se produjo en 1837.
A mediados del siglo XIX Madoz nos describe la población, hablándonos de que Cabezas Rubias “se haya en un valle montuoso, circunvalado a corta distancia por montes de bastante altura”. Sus 885 habitantes duermen en 204 casas que están en calles anchas y mal empedradas. Hay una escuela de primeras letras con 30 niños. Asistimos ahora también a la fiebre minera, son más de 60 las minas que se abren en el término desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Destacan sobre todo los minerales de hierro, cobre, antimonio, manganeso, etc.
Otro episodio importante en la historia de Cabezas Rubias es la creación en 1860 de la Sociedad Comunal “La Esperanza” para el aprovechamiento de los terrenos conocidos como Las Hijas. Esta organización ha llegado hasta nuestros días.
Ahora se van a producir también los deslindes con el municipio vecino de Santa Bárbara, que comienzan en 1871 y no finalizan hasta 1969; y el deslinde y amojonamiento entre Cabezas Rubias, El Cerro, Cortegana y Aroche que comienza en 1889 acabando en 1933.
En los inicios del siglo XX la población se mantiene en la subsistencia más absoluta, aunque bastantes vecinos trabajan en las minas de los alrededores, especialmente en Calañas. La dureza de estos trabajos hace que disminuya el vecindario por la muerte de algunos hombres.
El mes de agosto de 1920 es triste para la identidad cultural de Cabezas Rubias, pues se vende el solar y materiales de la ermita de San Sebastián, en la calle Santos, la cual estaba arruinada a consecuencia del abandono y la desidia. El crecimiento del pueblo hacia el oeste fagocitó a la vieja ermita con más de 4 siglos de existencia a sus espaldas.
La llegada de la democrática II República fue acogida inicialmente como un tiempo de esperanza. Las elecciones de 1931 fueron ganadas por los partidos de izquierda por lo que una de sus primeras medidas fue la rotulación de las calles con nuevos nombres alusivos a los ganadores. Durante todo el período el mayor problema fue el paro obrero por lo que se buscaron desesperadamente nuevas fuentes de empleo.
El 18 de julio de 1936 se produce el golpe de estado militar contra La República, lo que provoca que las fuerzas de la izquierda, que gobernaban el Ayuntamiento, tomen el control del pueblo. La efervescencia que se produce en las calles da como resultado un hecho fatal para el patrimonio de Cabezas Rubias, la quema de la iglesia el 24 de julio de 1936.
Tras la caída de Huelva el 28 de julio el ejército del General Franco, también llamado “Nacional”, toma Cabezas Rubias. Inmediatamente adoptan una serie de medidas como armar a los elementos de la derecha y detener y perseguir a los de la izquierda. A partir de este momento se inicia una sistemática política represora que llevará a muchos rubiatos a perder sus bienes y algunos hasta la vida. El 6 de agosto se constituye la nueva Comisión Gestora en el Ayuntamiento encabezada por el médico Bartolomé Ponce Rabasa.
Después de los difíciles años de la posguerra los vecinos de Rubias no encontraban empleo en un campo que empezaba a transformarse, lo que llevó a muchos a emigrar a ciudades industriales como Huelva, Barcelona y Madrid; mientras que otros lo hicieron a países europeos donde faltaba la mano de obra, como Alemania o Bélgica.
Actualmente, Cabezas Rubias tiene hoy sus fuentes de empleo en las campañas estacionales de naranjas y fresas de las Costa, en la siembra y corta de eucaliptos y pinos y en la ganadería. Otros aprovechamientos dignos de mención son las colmenas, las setas (gurumelos) y la corta de jaras para hacer goma. Pero hay muchas esperanzas puestas en el turismo y en la agricultura, sobre todo después de la construcción de la presa del Andévalo, y de algunos proyectos de turismo rural que tiene en marcha el Ayuntamiento.


